Tenemos una vecinita de dos años, Camila se llama, quien a diario muere
por salir a pasearse en el parque y relacionarse con las personas y con los
perritos de la colonia. "Muchacho" nos grita, "Muchacha",
"niño", "Backy" (Blackie), "Fibi",
"Coco", "Tellita" (Estrellita). A diario quiere pasear a
Phoebe y a jalones la lleva por la ruta que ella quiere seguir, siempre con la
supervisión a la distancia de su madre. Platico un poco con ella, más que nada
confirmaciones de sus avistamientos en la distancia: un carro, una persona, la
Tellita, el Backy. Diario caminamos uno a un lado del otro y me divierte que
cada vez que le hablo a mis perritas o las regaño les digo "mi amor",
y Camila, caminando a mi lado, en todas y cada una de esas veces, cree que le
estoy diciendo a ella y se pregunta, y me pregunta, qué es lo que quiero y para
qué le llamo la atención tan a menudo.
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