Quiero que sepas que no dejo de pensar en ti. Quisiera decirte tantas cosas, pero muchas veces uno prefiere callar. No porque no me importe, no porque no me preocupe o no te quiera como te quiero; sino porque cuando alguien atraviesa algo tan difícil sentimos que cualquier palabra es insuficiente. Tenemos miedo de decir algo equivocado. O intentamos actuar como si todo fuera normal, porque quizá eso ayude a olvidarnos, aunque sea por un momento, de todo esto que estás viviendo. Quería decirte que mi silencio no significa ausencia o desinterés. Que aunque no te haya deseado buenos días o buscado hacerte sonreír, estoy aquí. Me importas desde el día que te conocí, desde aquellos días en que aprendí a querer a mi primita la más chiquita y bonita de todas. Quería que supieras que siempre he pensado en ti mucho más de lo que te imaginas. Que un día ese cariño se convirtió en admiración y respeto por una mujer que se sentía distinta a todas. Más dura, más con...
Ideas de un adulto promedio.