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Mostrando entradas de septiembre, 2025

Donde está mamá

Ya saben que desde que nací tengo pesadillas y que la enorme mayoría de ellas son recurrentes. De entre ellas, la más común, por mucho, es querer volver a casa y no poder por alguna razón. Ahora, la casa puede ser la de mi abuela materna, la de mi abuela paterna, la casa en la Campiña, en Barrancos o la de Floresta; todos lugares en los que hemos vivido por una u otra razón. Esto durante 45 años ininterrumpidos... Y sin embargo, fue apenas ahora que descubrí cuál era el lugar al que siempre iba todo este tiempo, por qué unas noches era uno y otras noches otro, sin distinción, y es que solo hasta anoche entendí que casa significa: donde está mamá. Te extraño mucho, mi madre hermosa Elia Ramirez Zepeda siempre, toda la vida♥️

Se vuelve infinita

  Cuando era pequeño mi madre me llevaba de hospital en hospital buscando un nombre para mis constantes dolores de cabeza. Recuerdo el olor a medicina y pisos mal trapeados; a humedad. Ahí siempre había niños con hidrocefalia. Sus cráneos inflamados reflejaban una visión distorsionada de mi propio mal; como si mi cuerpo entero perdiera valor con cada visita; y ahora soy yo quien la espera en un pasillo muy blanco y lleno de voces, en espera de una noticia que no deseo escuchar. Observo los rostros a mi alrededor: algunos ríen con esperanza, otros lloran en desconsuelo. Llegamos aquí desde orígenes distintos, pero por un instante convergemos en este nudo que oprime el tiempo entre partos, consultas de rutina y una angustia trágica. Yo solo deseo saber si mi madre sobrevivirá la noche. Hoy es lunes y mi madre está muriendo. Está perdiendo sangre. Los doctores le piden cuatro días para estabilizarla. Su corazón se debilita a cada segundo y la única esperanza es una cirugía que no ...

Hasta siempre, mamá

Esta noche no puedo dormir, mamá. Es la primera vez que me voy a la cama sin sentir que me cuidas el sueño, aunque estemos lejos, velándolo con tu amor inagotable, ese amor que no distinguía entre tu sangre o los amigos, porque para ti, familia era todo aquello que hacía latir tu corazón. Jamás imaginé que estos días serían los últimos en que te vería sonreír. Estabas tan viva, tan entera, tan dispuesta a llegar a los cien años, que cuando propusiste que Emma durmiera en tu casa este miércoles me pareció un hermoso gesto más de los miles que regalas desde que eres abuela. Esa tarde, como acostumbras, cocinaste para Carolina, para Emma y para mí, y lo extraordinario del encuentro fue precisamente la rutina: simplemente estar juntos con la firme convicción de que ninguno de nosotros deseaba estar en otro lugar. Esa noche nos despediste como siempre, desde la banqueta de tu casa, con una mano en lo alto, con la certeza tranquila de que habría un mañana. Y luego empezaron a llegar las ...