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Gaby

 

Quiero que sepas que no dejo de pensar en ti.

 Quisiera decirte tantas cosas, pero muchas veces uno prefiere callar. No porque no me importe, no porque no me preocupe o no te quiera como te quiero; sino porque cuando alguien atraviesa algo tan difícil sentimos que cualquier palabra es insuficiente. Tenemos miedo de decir algo equivocado. O intentamos actuar como si todo fuera normal, porque quizá eso ayude a olvidarnos, aunque sea por un momento, de todo esto que estás viviendo.

 Quería decirte que mi silencio no significa ausencia o desinterés. Que aunque no te haya deseado buenos días o buscado hacerte sonreír, estoy aquí. Me importas desde el día que te conocí, desde aquellos días en que aprendí a querer a mi primita la más chiquita y bonita de todas.

 Quería que supieras que siempre he pensado en ti mucho más de lo que te imaginas. Que un día ese cariño se convirtió en admiración y respeto por una mujer que se sentía distinta a todas. Más dura, más contundente, pero también más práctica e inteligente. Más consciente quién era y en quién se iba a convertir.

 No pretendo entender lo que estás sintiendo ni darte lecciones de fortaleza. Solo quiero que sepas que, aunque pensé que no era necesario decirlo, puedes confiar en mí. Para hablar, para quejarte, para llorar, para distraerte o incluso para no hablar de esto en absoluto.

 Que aunque sé que mi prima Gaby puede cargar con el mundo entero, no es necesario, no todo el tiempo.

 Perdóname por no decirlo antes, por no decirlo nunca, pero te quiero y aún en mi ausencia, aquí he estado y aquí estaré siempre para ti.

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