Porque elogio tus virtudes dudas,
porque admiro tus encantos
tú me mandas a volar,
pero es que no sé cómo estar callado
si jamás había mirado
escultura caminar.
Hoy he aprendido, soy más prudente,
y sólo sé que estás cerca
por tu perfume al pasar,
pero ‘ora resulta que hasta me extrañas
y es que a mí tú no me engañas,
en mi museo has de estar.
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