En otras noticias: tiene tiempo que a AMLO se le están volteando en contra las redes sociales. Las mentiras no duran para siempre, en especial en esta época. Es fácil probar sus pendejadas y contradicciones y la evidencia se acumula. Basta con ver a Sheinbaum gobernando, o queriendo gobernar bien, dando la necesaria contraria a su jefazo.
Bueno, ahora poco a poco es en sus visitas presidenciales a diversos lugares. No son muchos, no son ni remotamente mayoría quienes lo abuchean y le chiflan, pero ya sucede. Y no se trata de esperar que falle, se trata de que entendamos que aún él, sí, aún él que proclaman el mesías, debe hacer las cosas bien. Pero bien bien, no bien a medias, no bien de dientes para afuera. Ojalá un poco más de presión componga su rumbo y entendamos que si entre su propia gente hay quienes lo contradicen ya es por algo. Algo teníamos de razón los opositores.
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