¿Por
qué le tenemos tanto pavor a saber que existen personas mejores que nosotros,
mejores que nuestros hijos? La verdad es que las hay, existen. Y ni solo mejores para el
basquetbol, los negocios o para estacionarse, sino mejores quizá para casi todo lo que nosotros somos y sabemos hacer. ¿Cuál es el problema con saberlo? ¿En serio somos tan arrogantes
como para creer que no es así? O más probable, ¿somos tan inseguros que solo
reconocer que hay personas mejores que yo nos hace sentir menos? ¿Nos hace sentir invalidados? ¿Creemos que la gente tiene que callar lo que en ocasiones es muy evidente por
respeto o por lástima? Por educación, por precaución...
Déjense
de cosas. Hay mejores personas que yo, que tú, que todos, en lo específico y en
lo general y yo se los aplaudo, sin complejos, sin miedos, sin traumas, sin
rencor. Qué bueno que hay personas mejores que yo, que gracias a eso el mundo
avanza y puedo aprender de ellos. Que gracias a ellos tengo todos mis
privilegios y comodidades. Que gracias a ellos me pongo un estándar alto como
ser humano.
Reconocer
que siempre hay alguien que es mejor que nosotros es inofensivo, o debería serlo, y
nuestros hijos deberían crecer sabiendo que así como habrá niños mejores que
ellos en algo, ellos pueden ser mejores que otros en algo, y no es nunca jamás
una razón para molestarse o sentirse inferiores, sino que es algo que debe celebrarse y
reconocerse, para maravillarse con las cosas que el resto del mundo sabe hacer
mejor.
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