Hay comentarios, simples observaciones, que hoy en día, en una sociedad hipersensible por un malentendido deber ético y moral, se han convertido en sinónimos del racismo, el sexismo, el clasismo y últimamente, del odio, de manera –a mi muy particular ver- completamente innecesaria. Decir que los negros son mejores basquetbolistas o que los blancos mejores nadadores, que los mexicanos comemos muchos tacos o que los guapos suelen casarse con guapos, los ricos con ricos, son comentarios que enardecen a los seudodefensores de la idea de la igualdad, cuando en realidad, son datos obtenidos de la simple observación, o más aún, respaldados por la ciencia. Poner en una jaula de pelea al mejor peleador hombre contra la mejor peleadora mujer solo llevaría a un resultado; y no es sexismo, no es creer que la mujer es menos que el hombre; es una idea tan absurda como decir que alguien es mejor que otro solo porque uno levanta más peso que el otro. Alguien puede servir mejor un propósito que otro ...