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La Paz de la lluvia

Será que no sucedía muy seguido, no en la Paz, el clima desértico no es como el de aquí, allá las lluvias escaseaban y no se sentía como si se fuera a acabar el mundo con cada estallido de luz, con cada estruendo lleno de rencor, como si Dios estuviera enojado con nosotros por nuestra falta de cultura. Será que era un niño y no recuerdo con claridad, pero las lluvias eran apacibles, casi aburridas, como si el señor solo mojara los labios de un pobre incauto perdido entre las dunas. El suelo pedía más, pero la lluvia acababa tan pronto empezaba, y nosotros nos sentábamos en el apretado pasillo que daba al patio a observar. No había mucho ahí: algunas bardas no terminadas, unas cuantas casas, los árboles verde pálido de ramas espinosas y nuestros vecinos; niños como nosotros, atrapando las gotas con la boca abierta y los ojos apretados, girando con la frente hacia el cielo, agradecidos de un milagro más. Quizá en esos días mi madre decidía no cocinar y nos preparaba sándwiches de jamón...

De la igualdad

Hay comentarios, simples observaciones, que hoy en día, en una sociedad hipersensible por un malentendido deber ético y moral, se han convertido en sinónimos del racismo, el sexismo, el clasismo y últimamente, del odio, de manera –a mi muy particular ver- completamente innecesaria. Decir que los negros son mejores basquetbolistas o que los blancos mejores nadadores, que los mexicanos comemos muchos tacos o que los guapos suelen casarse con guapos, los ricos con ricos, son comentarios que enardecen a los seudodefensores de la idea de la igualdad, cuando en realidad, son datos obtenidos de la simple observación, o más aún, respaldados por la ciencia. Poner en una jaula de pelea al mejor peleador hombre contra la mejor peleadora mujer solo llevaría a un resultado; y no es sexismo, no es creer que la mujer es menos que el hombre; es una idea tan absurda como decir que alguien es mejor que otro solo porque uno levanta más peso que el otro. Alguien puede servir mejor un propósito que otro ...

Film noir

Caminabas sobre fuego. Te encantaba hacerlo así. Picabas mis costillas con cualquier mentira y corrías a esconderte sobre años de manipulación sobrentendida. A veces rogaba despertar en un mundo alterno, con la música de aquel viejo programa que jamás te preocupaste por ver. Un mundo alterno libre de sarcasmos y humor negro. Así te imaginaba, en vestido de satén y seda, guantes largos y sombrero de velo. Al menos un film noir era predecible. Podíamos fingir entre copas de Merlot o cualquier embuste que aminorara la vida cotidiana en un bocado de cinismo. Y ahora andas por la ciudad de la mano de las tragedias. Lloras en el hombro del vecino y te burlas de sus tapetes de terciopelo negro. "Siempre le gusté", me decías, buscando un gesto en mí, uno que pudieras usar en conversaciones futuras con este muchacho. ¿Cómo se llamaba? Ricardo. "Ricardo, tú bien sabes que siempre le gusté". Llorando borlas de pelusa por los tapetes de terciopelo negro. Estallando en culpas...

Si no fuera por...

Si no fuera por las arrugas hace mucho tiempo que habría dejado de envejecer. Si no fuera por una que otra cana y un dolor de espalda crónico al despertar o por los huesos que truenan al intentar correr o ponerlos en posiciones que antes me eran habituales. Si no fuera porque ahora me duermo temprano y no me quiero levantar pero lo hago siempre puntual para irme al trabajo, o porque estoy endeudado hasta el cuello con cosas que de hecho me sirven para vivir más cómodamente y no sólo obedecen a las órdenes de mis entrañas o porque ahora los jóvenes en sus veintes me dicen señor y las muchachas que me cierran el ojo suelen tener igual número de hijos que de divorcios o porque mi sobrino se sorprende cuando descubre que de hecho sí sé jugar videojuegos tan bien o mejor que él y que mi Afore tiene más dinero del que debo en el banco. Si no fuera porque ahora tengo pocos amigos y hablamos de cosas que sucedieron hace veinte años como si fueran de ayer o porque me he enamorado más veces qu...

¿Machismo o no?

Esto se está saliendo un poquito de control. Sí hay machismo en México, algunas mujeres sí sufren la sociedad dominada por el patriarcado, pero de repente llegan algunas mujeres a decir por ejemplo, que se les cierran las puertas del mundo de la ingeniería civil, que maldito hombre opresor no las deja superarse porque por cada veinte ingenieros hombres hay una mujer ingeniera. Compas, a veces es simplemente porque las mujeres en general, no quieren estudiar ingeniería civil. No se inscriben, por equis o por ye, pero les aseguro que en general nadie les cierra las puertas de la escuela, ni las de la empresa. En mi vida he tenido jefas ingenieras civiles (mi jefa actual lo es) y nadie duda de su capacidad y sus méritos. Entiendo su lucha, apoyo su lucha, pero no se vale crear un conflicto donde no lo hay para buscar la empatía de la sociedad, para atacar la hegemonía del patriarcado. Vamos sentándonos a platicar, a analizar, a argumentar...

Acusación en el anonimato

Hace poco trascendió la noticia de que el grupo Me Too Músicos Mexicanos publicó una acusación de abuso de parte de un integrante de Botellita de Jerez. El señor se suicidó y creció la polémica. El integrante del grupo lo dijo antes de suicidarse: qué bien que demandan, es su derecho hacerlo, tener voz, buscar ayuda, buscar justicia y no debe responsabilizarse a nadie de mi muerte. Él se dijo inocente.  Tiene razón, el grupo no es culpable de su muerte, pero sí es culpable de algo: La acusación fue anónima. Y aún cuando entiendo que probablemente es anónima porque nunca falta quien ataque a la acusadora, quien la estigmatice y la ofenda o persiga, eso no hace que el anonimato sea justo.  Si fuéramos justos, ella acusaría de manera formal, con una denuncia, y él sería inocente hasta ser probado lo contrario. En un mundo justo deberíamos esperar la sentencia del juicio y respetarla. En un mundo justo, una acusación no debería ser anónima por miedo. En un mundo jus...

La educación y las pasiones

No, enseñarte matemáticas aunque no te gusten no es frustrar tus sueños, no, ni biología, ni español, ni informática, ni inglés. Las escuelas tienen la obligación de enseñarte una amplia gama de conocimientos básicos precisamente para que al llegar a los dieciocho años tengas una idea más clara, informada, con argumentos, con experiencia en lo que te gustaría estudiar, en eso a lo que te gustaría dedicarte por el resto de tus días. Calificarte también es importante, porque te enseña cuáles cosas se te dan y cuáles no, además de que también refleja en cierto grado la capacidad de tus maestros. "Oye, pero, ¿es que por qué me van a reprobar si no me gustan las matemáticas?" Porque en la escuela también se enseña disciplina, ética y dedicación. Porque en la vida te vas a encontrar con infinidad de escenarios donde no te gusta lo que tienes que hacer y aún así debes hacerlo, a veces incluso ser excelente en ello, porque eso genera beneficios para ti y la sociedad. Es ...